7 cosas que adoro de Oaxaca


1. Comida

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Uno no ha probado México sin antes haberse deleitado con un chocolate espumoso y humeante en un jarro de barro rojo; en pocas palabras, sin haber saciado su hambre ancestral en Oaxaca.

Es muy probable que los platillos más exquisitos, al igual que únicos en el planeta, tengan sus orígenes en el sur mexicano, y más concretamente, donde las civilizaciones prehispánicas vieron nacer la agricultura hace 10,000 años, cerca de los sitios arqueológicos de Yagul y Mitla, en el Valle de Tlacolula.

La UNESCO nombró a dicha región como "Cuna de las civilizaciones de América", tales como, los mayas, los zapotecas, la teotihuacanos y los aztecas entre muchas otras.

Desde entonces, en este multi-étnico estado, poblado densamente desde tiempos inmemoriables, nunca han dejado de preparar los sagrados alimentos. Por si fuera poco, muchas de esos manjares se han fusionado con la cocina internacional, y ahora podemos encontrar en los tradicionales mercados desde el tamal envuelto en hoja de plátano, el amarillito, hasta crepas con quesillo y flor de calabaza. Buen provecho.



2. Sitios Arqueológicos

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El tan soñado viaje en el tiempo es posible en Oaxaca. Los primeros pobladores de los Valles Centrales llegaron hace 10,000 y se establecieron en el sistema cavernoso entre las ciudades de Yagul y Mitla en el Valle de Tlacolula. Tras miles de años de ocupación, estos clanes con un estilo de vida nómada, comenzaron a domesticar las plantas que son la base de la dieta americana. Después de descubrir la agricultura, inicia la mayor revolución cultural nunca antes vista en el género humano, ya que comienza una época de descrubrimientos y avances tecnológicos sin precedente hasta el momento. Por lo anterior, la UNESCO considera a las cuevas mencionadas, la cunca de la civilización Americana. 

Las culturas más importantes que se desarrollaron en esta región son la zapoteca y la mixteca. Ambas contruyeron ciudades impresionantes desde el periodo Preclásico, hasta la llegada de los españoles. Una de las más importantes es Monte Albán edificada a 1,900 metros sobre el nivel del mar y en diferentes cimas de montañas. Si viene al sur, tome el tiempo de conocer lo que fue, asimismo, el primer estado tributario que dominó a otras 20 naciones, cada una con su propia lengua y cultura como los nobles zapotecos. Vea las estelas y dinteles labrados con los glifos y cuentas del calendario maya, desarrollados cinco siglos antes por los científicos del cerro del jaguar. Vale la pena, de verdad. Pero también vaya a Mitla, la Ciudad de los Muertos, la última metrópolis prehispánica, abatida por los españoles y no por el tiempo, como la anterior. 

No olvide visitar los momumentales excoventos en la Mixteca, en Cuilapanm de Guerrero y Santo Domingo en la capital. Éste último es el más importante, ya que tiene un museo donde se exhibe el "Tesoro de la Tumba 7", el conjunto de piezas de orfebrería precolombina más importante de America, y comparable al tesoro egipcio de Tutankamón



3. Ciudad Capital: Oaxaca de Juárez

A mí me encanta una ciudad por la cual se puede uno perder caminando los 365 días del año, sin más contratiempo que un sol resplandeciente en verano y la temporada de lluvias que dura un par de horas en las tardes y se disipa en dos horas máximo. La noche refresca diario.

A pie o en bicicleta, recorro con éxtasis profano las más importantes de sus 29 iglesias: la Basílica menor de la Soledad (patrona de Oaxaca), la Catedral, La Compañía, Santo Domingo de Guzmán.

En esta última, que pertenece a uno de los más glamurosos conjuntos conventuales del Novohispano, penetro en su exconvento, el cual alberga, ahora, el Museo de las Culturas, del cual le recomiendo la sala 3, donde se exhibe el tesoro de la tumba 7. Después de esta visita, apreciará claramente la maestría y el valor del arte mixteco.

Cuando nos dé hambre, iremos por un téjate al mercado Juárez y por unos tamalitos de mole negro con chapulines asados, a un ladito, al 20 de Noviembre, donde también hay pan de cazuela. De regreso al Zócalo, nos sentaremos a escuchar la marimba y si pasa una Calenda, especie de desfile musical, con botargas y bailes típicos, nos iremos tras de ellos, hasta acabarnos el mezcal.




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4. Playas

Me declaro fan de la Costa oaxaqueña. Adoro Bahías de Huatulco por sus calles anchas, bien trazadas, sus hoteles para todos los bolsillos, su gente amable, la comida a pedir de boca.

Me fulminan sus playas vírgenes, íntimas, cuyo acceso es sólo marítimo.

Igualmente, es una delicia hospedarse cerca de la playa de la Santa Cruz, donde hay un café con un quiosco donde tocan trova todas las noches y la brisa huele a mar.

Para los viajeros más osados, tenemos dos opciones: con o sin ropa. Zipolite es la playa nudista por excelencia, si de plano tiene mucho calor. Puerto Escondido es el paraíso de los surfistas.

La playa de Mazunte ofrece la más exótica de todas las experiencias turísticas: debido a que ahí hay un centro de conservación de la tortuga, a veces, uno puede ir a ver nacer a este prehistórico ejemplar marino.

O súbase con nosotros a un yate, usted decida.

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5. Artesanías

Lo que llamamos hoy “artesanía” en el México prehispánico fue considerado más valioso que el oro mismo. Pero quizás no más que el cacao que utilizaron como moneda.

El universo artesanal de Oaxaca, lo podemos dividir de la siguiente manera: la cerámica de los Valles Centrales, la orfebrería del Istmo de Tehuantepec, la cestería de la Mixteca y los textiles en la Costa. 

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Un panorama bastante escueto, al que hay que agregar, por ejemplo, los famosos Alebrijes de Arrazola o los tapetes de lana de Teotlitlán en el Valle de Tlacolula.

Desarrollada hace más de tres mil años, la artesanía oaxaqueña ahora es conocida a nivel internacional y sus principales características son: uso de materias primas locales, poco o ningún producto químico añadido, auxilio de algunas herramientas simples y una gran destreza manual desarrollada en pequeños talleres familiares.

5. Artesanías

Lo que llamamos hoy “artesanía” en el México prehispánico fue considerado más valioso que el oro mismo. Pero quizás no más que el cacao que utilizaron como moneda.

El universo artesanal de Oaxaca, lo podemos dividir de la siguiente manera: la cerámica de los Valles Centrales, la orfebrería del Istmo de Tehuantepec, la cestería de la Mixteca y los textiles en la Costa. 

Un panorama bastante escueto, al que hay que agregar, por ejemplo, los famosos Alebrijes de Arrazola o los tapetes de lana de Teotlitlán en el Valle de Tlacolula.

Desarrollada hace más de tres mil años, la artesanía oaxaqueña ahora es conocida a nivel internacional y sus principales características son: uso de materias primas locales, poco o ningún producto químico añadido, auxilio de algunas herramientas simples y una gran destreza manual desarrollada en pequeños talleres familiares.

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6. Café vs Chocolate

Cabe hacer un paralelo entre estas dos bebidas de gran historia. Curiosamente, las dos entran a dos diferentes culturas al mismo tiempo. El café llega al México colonial del siglo XVI, en el instante que el cacao se perfila hacia Europa para conquistar el paladar de todos los nobles y plebeyos.

El café abisino se siembra principalmente en la Sierra Sur, desatacando las poblaciones de Ojitlán y Huatla de Ximénez, en los distritos d Juquila y Pochutla. Chinantecos y mazatecos han producido café de altura desde que lo introdujeron, allá en las montañas tapadas por las nubes, entre orquídeas y riachuelos.

La fama del café y “los cafés”, de hecho, no viene de la colonia, sino del Porfiriato. Es hasta ese entonces, que el espumoso, humeante elixir de los dioses se torna una vulgar parodia parisina del centro histórico de la CDMX.

Aquí en Oaxaca de Juárez, la verde Antequera colonial, actualmente disfruta de ambos brebajes. El café no tiene parangón en ninguna otra parte, ya que viene fresco de los productores y lo tuestan cada mañana. Lo muelen, por lo regular, al instante de prepararlo.

El proceso del chocolate se lo dejo a su imaginación para que venga y lo experimente usted mismo en una de las cientos de chocolaterías de Oaxaca.

Sin embargo, el mejor lugar para tomar un buen café de altura es en el Café Nuevo Mundo.

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7. Mezcal

El Mezcal, originario de Oaxaca, se extrae de las más de 30 especies endémicas de Agave en los siete distritos que integran “la región del Mezcal”. En este mismo estado se produce el 85% del agave a nivel nacional, siendo el Espadín, el agave más común. El área mezcalera en mención comprende aproximadamente 11,756 hectáreas, cultivadas casi en su mayoría en los Valles Centrales y la Sierra Sur de Oaxaca. El Mezcal se produce por más de 9,500 familias de manera artesanal.

En tiempos ancestrales, el maguey fue elevado a deidad por mixtecos y zapotecos, debido a sus incontables usos, tales como, bebida, calzado, papel, medicina, material de construcción, etc.

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La fermentación de la piña de agave, mexcalli en náhuatl, producía el clásico pulque prehispánico. Los españoles añadieron a este último un proceso de destilación en recipientes de barro, con lo cual se obtiene el codiciado Mezcal.

Una perfecta combinación que junto a las diferentes variedades de agave y recetas familiares, da como resultado una de las borracheras más antiguas y sagradas a nivel mundial.

La fermentación de la piña de agave, mexcalli en náhuatl, producía el clásico pulque prehispánico. Los españoles añadieron a este último un proceso de destilación en recipientes de barro, con lo cual se obtiene el codiciado Mezcal.

Una perfecta combinación que junto a las diferentes variedades de agave y recetas familiares, da como resultado una de las borracheras más antiguas y sagradas a nivel mundial.

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